HAHA

"Imagino que sempre se possa ter esperança."

Stephen King

"Prenda-se ao seu foco. Essa é a diferença entre uma boa pintura e apenas mais uma imagem entulhando um mundo repleto delas."

Stephen King

terça-feira, 19 de fevereiro de 2008

Sobre a exposição, texto de Fernando Rincón, crítico de arte madrileño

La sensibilidad y la memoria de Nilza Silva
Nilza Silva llegó a la pintura hace ya casi diez años, movida desde la íntima necesidad de una experiencia personal: el mundo vivido con una posición vitalista. La memoria y el sentir de un ser cuya sensibilidad obliga a reclamar para sí las vivencias que habrán de quedar fijadas sobre el lienzo. Sentimientos que conforman una obra abierta y múltiple en su desarrollo, como la propia realidad de la persona que recrea desde el trasfondo la materia.
Su llegada fue silenciosa, casi por casualidad, como suceden frecuentemente las cosas destacables. Siempre en la línea del hecho artístico. Profesora de Literatura durante años, su entrada en la pintura vino de la mano de Castello Branco, maestro de pintores que supo desarrollarla en un marco de libertad. Con él, su personalidad independiente, casi a contracorriente, encontró un primer camino en el que expresarse. Siempre aprendiendo, encontraría con Silvio Baptista la pasión de la luz y el color, una exaltación moderada desde la propia reflexión de una condición non finitan en la que aún se ve embarcada, consciente del camino que aún queda por recorrer.
Nuestra pintora sorprende al espectador con una serie que podríamos denominar, trasmutando un título clásico, como "las décadas". Con ellas construye la crónica de su vida, contándose a sí misma en clave simbólica, desvelando con ritmos y sentimientos el recuerdo de una infancia (1950), la convelsa juventud (1970), la encrucijada de la madurez (1990) y la mujer plena (2000) que mira haci sí misma aceptándose y hacia un futuro cuya duda habrá de desvelarse sólo con el tiempo.
El interés profundo que surge de estas obras revela la lectura personal del propio camino recorrido en el que la intimidad de su yo esencial y especial se plasma en cada detalle. La memoria, compuesta con pigmentos y fotografías, impregna los lienzos dejando un rastro inequívoco que se comparte con el espectador. Un impulso que arrastra su producción hacia múltiples vías que han llevado su trabajo incluso por el camino de la escultura, revelando un prolífico interés cuyo afán es la reducción, la limpieza de todo aquello que pueda distraer la consecución de una esencia.
En la obra de Nilza Silva la mujer se define también como otra constante. Figuras femeninas que son imagen de un eterno concepto, cuerpos y siluetas desprovistas de rostro. Imágenes que lo son de una hembra casi primigenia, no nacida en este mundo, carente de ombligo y hasta de corporeidad para evidenciarse como evocación de un absoluto.
Evocaciones de gestos cotidianos en los que se reivindica la maravilla de lo cercano. Un sentimiento profundamente femenino, introspectivo, silencioso, de insondable intimidad que configura personajes ajenos cuya dimensión no es corpórea.
Imágenes desnudas, sensuales, de evocada morbidez, se ofrecen como un sentimiento privativo que se vuelve inexperadamente próximo. Fragmentos que ocupan la ventana del cuadro, desbordándolo con su anatomía como instantáneas imparables de una vivencia asumida también por los ojos que miran.
FERNANDO RINCÓN
El Punto de las Artes

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